miércoles, 20 de octubre de 2010

AMOR Y SEXO

AMOR  Y SEXO
-Para amar más y mejor-
Edgar Mauricio López Castro.Ps.
Ponencia presentada en la UPTC. Tunja, Boyacá. Octubre 19 de 2010.
He sido invitado a este banquete del conocimiento a compartir nuestros saberes respecto del amor.
Pienso en dos grandes banquetes en los cuales sucedió lo mismo: El Banquete conocido como la última cena y unos siglos antes de este, El Banquete de Platón. En los dos casos el tema fue el amor. Dos escenarios diferentes, el mismo tema[1]
Dos mil quinientos años después, en este recinto, como en tantos otros públicos y privados de todos los rincones del planeta, seguimos encontrándonos para conocer, dialogar, opinar, filosofar sobre esta experiencia humana.
¿Qué traigo a este Banquete? Algunas reflexiones, experiencias, casos y síntesis tanto personales como de otros. Compartamos entonces.
Primer bocado:
“Un individuo representa a la raza humana. Es un ejemplo específico de la especie humana. Él es “él” y es “todos”; es un individuo con sus peculiaridades y en cierto sentido, único y al mismo tiempo, es representante de todas las características de la raza humana.  Su persona individual se determina por las peculiaridades de la existencia humana comunes a todos los hombres. De aquí que el análisis de la situación humana debe preceder al de la personalidad”[2].
¿Qué o quién es el ser humano? Cosa entre las cosas, animal racional, creatura divina, una casualidad físico-química, confluencia de energías cósmicas… cada uno debe dar respuesta a este interrogante. Si no lo responde ¿cómo vive? Respondo: vive mediocremente pero no lo sabe. 
Permítanme decir algo en lo que tal vez estemos de acuerdo: el ser humano es un ser multidimensional,  si bien no es una respuesta ontológica, la fenomenología nos ayuda.
No comprender multidimensional o integralmente al ser humano lleva al reduccionismo físico, biológico, psicológico, espiritual o social.



Segundo bocado:
El ser humano es individuo, con la palabra quiero decir que es indivisible. En tanto el ser humano es multidimensional, la identificación de tales dimensiones así como su comprensión es un ejercicio conceptual. En la vivencia somos “uno”. Algunas expresiones me pueden ayudar a precisar lo anterior:
No tengo cuerpo, soy cuerpo
No tengo alma, soy alma
No tengo ideas, soy ideas
No tengo comunidad, soy comunidad
No tengo naturaleza, soy naturaleza
No tengo sexo, soy sexo
Somos individuos es decir indivisibles.
Tercer bocado:
El cuerpo del ser humano es sexuado, como otros organismos vivos lo son. Hay cuerpos no sexuados como esta mesa.
Sexo: (del latín Sexus, y ésta del verbo secare, «cortar») (por el Mito del Andrógino. El Banquete de Platón). Condición fisiológica. Hay dos sexos en la especie humana, no 8 (los dos anteriores más estos seis: LGBTTT) como le escuche decir a un joven colegial de noveno grado la semana pasada.
Me permito decir que hay dos sexos. Creo que no se ha hecho una investigación científica para comprobarlo o demostrarlo, parece ser que todos lo sabemos por sentido común. De pronto hay que investigarlo.
Cuarto bocado:
Dije algo de los seres humanos, pero… cada uno es cada uno. Yo y mis circunstancias; el hombre que sufre y muere; la persona concreta, histórica. Ustedes, cada uno de ustedes y yo con nuestra realidad. Nuestra “subjetividad” (en crisis como dicen los post o modernos). Mi ser o mi nada, mi yo, yo, en fin…
Entonces viene la pregunta de preguntas ¿Quién eres tú? permítanme decir, (uniéndome con las palabras pero no con los conceptos a algunas voces contemporáneas) la respuesta a esa pregunta se debe dar con enfoque de género, es decir, como varón o como mujer.
Ahora bien, al parecer hay crisis en varones y mujeres, según parece más en ellos que en ellas. En el siglo XX aparecieron dos preguntas cuya respuesta otrora era obvia, es más la pregunta no se hacía: ¿Qué significa ser varón, vivir varonilmente? ¿Qué significa ser mujer, vivir femeninamente?
El ser humano puede mimetizarse, puede adoptar formas de ser, puede parecer. Puede optar por ser, puede parecer, es mas, puede no saber quien ser o qué ser o quién es. Qué bueno y hermoso es ser libre. El yo es una tarea. No nacemos “hechos”, devenimos, hay un desarrollo bio-psico-espiritu-social.
¿Puede establecerse un horizonte de llegada para este “ser en desarrollo”? ¿Debe establecerse? ¿Tiene sentido hablar de madurez humana? ¿Pueden establecerse unas coordenadas para orientar el desarrollo humano? ¿Deben establecerse? ¿Se debe vivir “con sentido”? (o mejor a lo Forrest Gump). Respondo SÍ a las preguntas anteriores.
Tal es el noble objetivo de la educación. Las llamadas ciencias humanas han aportado mucho al respecto: Filosofía, Teología, Psicología, Antropología, Sociología han presentado horizontes. La Economía desde sus consideraciones sobre el desarrollo humano hace sus aportes, las religiones presentan horizontes.
Cada persona es una, única e irrepetible y corresponde a cada quien optar por ser. Lo hace como parte de una sociedad y una generación. Quien soy, quienes somos, es una decisión histórica. La persona en comunidad ha de elegir quien ser y nosotros, mujeres y varones del siglo XXI, tenemos el legado, la herencia y la experiencia (de los errores y las bondades humanas pasadas) para que las decisiones sean “buenas”.
Este cuarto bocado parece un chicle. Permítanme terminar diciendo que hay que aprender a ser y enseñar a ser persona, varón y mujer.
Quinto bocado:
Comunicar-ser.
Acercarnos a otro ser humano íntimamente. Un tú y un yo para hacer un nosotros.
Si me sé integral, indivisible, el otro para mí es integral, indivisible. Aunque puedo ver parcialmente al otro, ser miope.
¿Qué experiencia tienen ustedes de mí? Minutos ¿qué piensan o sienten de mí, por mí, hacia mí? ¿me conocen? ¿los conozco? Haría usted todo lo que yo diga basado en la experiencia que tiene de mí. ¿Confiaría, se entregaría? Respuesta: No. Porque no me conoce.
Se entrega por un momento. Su cuerpo, su alma. (se sienta, mira, atiende, escribe, medita…)
¿Experimenta el ser humano la necesidad, el interés, la vocación, de entregarse todo? SI. ¿A qué? A lo que tenga sentido para él o ella. (ideales y personas). En ocasiones nos entregamos acríticamente, rápido y por corto tiempo.
Creo que las nuevas generaciones son más integradas (en el sentido antropológico) que las anteriores y viven entregas integrales intensas y rápidas. Se permiten todo. Eso es una herencia de todas las revoluciones del siglo XX (Mujer, juventud, niñez, cultura, ciencia, sexual, tecnología, salud, ideas, etc…). Hoy el problema no es la represión sino la desinhibición. No hay que decir persona reprimida sino desinhibida. De allí se deduce que hay que promover la inhibición o represión que antes causo tantos problemas, el reto es el equilibrio humano.
Expresar todo en el Facebook es parte de eso. Pone su vida en el facebook, se muere por sobredosis, muere en una pelea callejera, pelea por su equipo de football, deja todo y se va a recorrer el país y el mundo, practica deportes extremos, estudia toda la noche y toma redbull con aspirina, prueba diversas drogas, tiene un coito contra la puerta del baño de un bar a 90 minutos de haber conocido a su interlocutor coital, se entrega a la banda de rock, al grupo religioso, al medio ambiente, a la paz mundial, besa a ella y a él, prueba eso y aquello, en fin…
Nos entregamos. Queremos darlo y tenerlo todo ya! Quiero tenerte toda o todo ya. Quiero que hagamos esto juntos ya. Ahí empieza el camino hacia la otra persona.
Ser capaces de intimar, por tiempos, entregarse por tiempos.
Sexto Bocado:
¿Queremos, podemos, debemos, entregarnos para siempre, a ideales, a personas, a una persona? ¿Para siempre, es decir toda la vida, toda mi vida, toda tu vida?
Claro que sí.
¿Quiero entregarme a alguien? ¿Alguien querrá entregarse a mí? ¿Quiero comprometerme? ¿Quiero tomar opciones definitivas?
¿Entregar nuestra integralidad, nuestra indivisibilidad, nuestro ser, todos los días, hasta la muerte?
¿Acoger su integralidad, su indivisibilidad, su ser, todos los días, hasta la muerte?
¿Quiero, puedo, debo amar?
Amor eterno: un camino por recorrer, una propuesta, una vocación.
Experimentar el gozo y la felicidad es diferente al placer y al sentimiento positivo. Es integración. Esa opción se vive todos los días, es la forma de caminar, no la meta, es el estilo de vivir que es coherente con el ideal, con las metas, con los principios, valores, creencias, criterios de vida.
Aprendamos a amar, enseñemos a amar. Amemos más y mejor, hasta que la muerte nos separe.
Gracias.


[1] La alusión al Banquete la tomo por la lectura realizada del texto “El Banquete y el Mito del Amor”. Ciro Alonso Paez. En revista Al Margen No 18. Bogotá 2006.
[2] Erich Fromm. Etica y Psicoanálisis. Fondo de Cultura Económica. Bogotá. 1947

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